lunes, 20 de febrero de 2012

El bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal en Cantabria.

En Cabezón de la Sal (Cantabria) es donde se encuentra este bosque de sequoyas. Así que hacemos una excursión para verlo.
Los datos de este bosque están  sacados de la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca del Gobierno de Cantabria y de Wikipedia.
Nombre: Monumento Natural de dela Secuoyas del Monte Cabezón.
Localización: desde la Autovía del Cantabrico (A-8) tomamos la CA-135. Cabezón de la Sal Comillas.
Superficie: 2,47 ha
Altitud: 208 m.
La parcela, de 2,5 Has de superficie, está compuesta por 848 pies de Sequioa sempervirens y 25 pies de Pinus radiata. Se incluye en el paraje de MOnte de las Navas, en el Monte Cabezón, nº2 del Catálogo de Montes de Utilidad Pública de Cantabria, perteneciente al municipio de Cabezón de la Sal, con acceso desde la carretera S-484 (Cabezón de la Sal-Comillas), sobre el trazado de la Autovía del Cantábrico.


Junto al la carretera está el acceso a este bosque.



Que podemos entrar por esta puerta. Por un cómodo camino recorreremos el bosque.



SECUOYAS ROJAS (Sequoia sempervirens).

Sequoia es un género de plantas perteneciente a la familia de las Cupresáceas, subfamilia Sequoioideae. Se trata de un género monotípico, cuya única especie es Sequoia sempervirens, la secuoya roja. Otros nombres con los que se conoce a esta especie son secuoya roja o secuoya de California. Es un árbol perennifoliomuy longevo (entre 2.000 y 3.000 años) y la conífera más alta que existe, llegando a alcanzar 115,61 m de altura (sin incluir las raíces) y 7,9 m de diámetro en su base. No hay que confundirla con otras dos especies a las que también se llaman secoyas o secuoyas, y con las que integra la subfamilia Sequoioideae: la secoya gigante (Sequoiadendron giganteum) que alcanza alturas de hasta 85 m y la metasecoya (Metasequoia glyptostroboides), de menor altura (hasta 35 m). (Wikipedia).



Las secuoyas del Monte Cabezón se declaran Monumento Natural por Decreto 41/2003, en virtud de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y Flora y Fauna Silvestres, que prevé en su artículo 10 la posibilidad de declarar protegidos determinados espacios del territorio nacional que contengan elementos y sistemas naturales sobresalientes.
Andando por el trayecto.


Aunque pequeño el bosque es realmente espectacular.


El tronco es recto, cilíndrico, con ramas horizontales ligeramente encorvadas hacia abajo, y posee una corteza muy gruesa, suave y de un brillante color pardorrojizo que se va oscureciendo expuesta a la intemperie. Las hojas son de tamaños variables: entre 15-25 mm, largas y aplanadas en árboles jóvenes, y brotes a la sombra en la zona inferior de la copa de los ejemplares viejos, hasta 5-10 mm de largo en brotes expuestos a pleno sol en la parte superior de la copa de árboles más viejos; entre ambos extremos hay una amplia transición de tamaños. Son de color verde oscuro en las partes superiores y en la parte inferior poseen dos bandas con estomas blanco azuladas. La disposición de la hoja es espiral, aunque las más grandes y sombreadas están giradas hacia la base para conservar una posición plana y obtener la máxima luz posible. Los conos son ovoides, de 15-32 mm de largo con 15-25 escamas dispuestas en espiral; maduran entre 8-9 meses después de la polinización a finales de invierno. Cada escama de estos conos contiene entre 3 a 7 semillas, cada una de 3-4 mm de largo y 0,5 de ancho, con dos alas de 1 mm. Estas semillas son liberadas cuando las escamas maduran y se abren al secarse.



En este blog hemos puesto algunos reportajes en los que se ven estos arboles, en las dos especies Sequoia sempervirens y Sequoiadendron giganteum: así en la Martxa de Aulesti, en la de la variedad botánica ded l monasterio de Nuestra señora de la Antigua en Orduña y en Sequoya.



Una haya pugna por crecer entre estos colosos.



La singularidad que hace acreedor de especial protección a este bosquete de secuoyas radica en que se trata de una especie inhabitual en Cantabria, muy poco común formando masas en estado seminatural en España, capaz de alcanzar proporciones enormes y una gran longevidad.



La secuoya roja más vieja tiene alrededor de 2.200 años; muchas otras exceden los 600 años. Es una de las tres especies de árboles de madera roja. Ésta, utilizada antiguamente en la construcción, se emplea en la ebanistería por su alta calidad y su llamativo color.
Su hábitat natural, que se encuentra en sistemas montañosos bastante húmedos y crecen en grupo, resguardándose de fuertes vientos y heladas, se circunscribe a una estrecha franja del oeste de Estados Unidos que abarca desde la zona meridional de Oregón hasta California central donde se la encuentra tanto en zonas llanas como en las húmedas de las colinas costeras.
Fue introducida en Europa en 1843 y hoy en día es popular en parques europeos dado su alto valor ornamental. En España pueden encontrarse en la provincia de Granada, concretamente en el Cortijo de la Losa. Los lugareños también las llaman mariantonias, posiblemente en alusión a su nombre científico Wellingtonia. En Cantabria disfrutan de un singular bosquete de Secuoyas, declarado monumento natural en 2003, "Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón. La superficie de la citada formación es de 2.467 ha, compuesta por 848 pies de Sequoia sempervirens y 25 pies de Pinus radiata. Fue plantada a finales de los años 40 y presenta un aspecto espectacular tanto por las dimensiones de los pies, con diámetros superiores al metro y alturas próximas a los 40 metros, como por el aspecto denso y cerrado de la masa provocando que apenas llegue luz al suelo.
De las secuoyas es conocida su longevidad(computada en miles de años) y aunque hoy en día es el ser vivo más alto del planeta, en el pasado fue superado por eucaliptos y abetos gigantes hoy en día desaparecidos (fueron talados). La forma en que está diseñada su estructura es llamativa: a partir de la misma raíz crecen troncos independientes pero muy próximos unos de otros, de forma que si uno fuera dañado, los demás se desarrollaran independientemente, aunque aportando savia al tronco que la necesita.

Aquí, a modo de ejemplo, un eucalipto, realmente grande que vimos en la ruta de la Minería de las Encartaciones.





Descendiendo por unas escaleras con algún ciprés.



Se llega a la parte inferior de este bosque,donde se encuentran pies notablemente desarrollados.


La finalidad de la declaración como Monumento Natural reside en contribuir a la conservación de este particular ecosistema y sus valores paisajísticos en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos agrarios tradicionales y con el desenvolvimiento de actividades educativas, científicas, turísticas o socio económicas compatibles con la protección del espacio.


La corteza gruesa, rica en taninos, combinada con follaje que empieza en las alturas por encima del suelo, suministran una buena protección de los daños causados tanto por fuego como por insectos, lo cual contribuye a la longevidad de las secuoyas de la costa. La secuoya costera más vieja conocida tiene alrededor de 2.200 años; muchas otras en zonas silvestres pasan los 600 años. Las numerosas declaraciones de la existencia de árboles aún más viejos, son incorrectas. Curiosamente, y debido al aparente período de vida eterna de las mismas, las secuoyas costeras se denominaron “Las secuoyas eternas” a principios del siglo XIX; en latín “sempervirens” significa siempre verde o eterno, una coincidencia desconocida a todo aquél que nombró a esos gigantes. La ubicación prehistórica de los fósiles del “genus” es considerablemente mayor con una distribución cosmopolita que incluye Europa y Asia hasta hace 5 millones de años.


Las secuoyas de la costa ocupan una franja estrecha de tierra de aproximadamente 750 km de largura y 8-75 km de anchura a lo largo de Costa Pacífica de Norteamérica. La elevación del terreno varía de 30 a 750 metros, de vez en cuando, bajando hasta el nivel del mar y culminando los 920 metros (Farjon, 2005). Suelen crecer en las montañas donde hay más precipitación debido a la humedad que despide el océano. Los árboles más altos y más viejos se encuentran en valles y barrancos profundos donde fluyen arroyos durante todo el año y la precipitación de la niebla es constante. Por su parte, las secuoyas que se sitúan por encima del nivel de la niebla, es decir, por encima de unos 700 metros, son más bajas y pequeñas debido a las condiciones meteorológicas: ambientes secos, fríos y excesivo viento. Además, el roble “tan”, pinos y los abetos “Douglas” a menudo comen el terreno de los secuoyas en estas elevaciones. Pocos “Redwood trees” crecen cerca del mar, debido al intenso ambiente salino y al viento. La niebla es de mayor importancia en la ecología del secuoya de la costa (Redwood National Park).
La frontera norte de su extensión, se delimita por dos arboledas en el Chetco River en la periferia del oeste de las Klamath Mountains 25 kilómetros al norte de la frontera entre California-Oregon. Las poblaciones más grandes y más altas están en Redwood National and State Parks (condades Del Norte y Humboldt) y Humboldt Redwoods State Park (Humboldt County, California). Esta zona nativa proporcionan ambiente único con lluvias estacionales fuertes(hasta 2.500 mm o 100 pulgadas anualmente). El aire fresco costero y la niebla mantienen una humedad constante durante todo el año en este bosque. Varios factores, incluyendo las precipitaciones fuertes, crean una tierra con menos nutrientes de los necesarios, causando que las secuoyas dependan mucho de toda la comunidad biótica del bosque, con un reciclaje completo de los árboles muertos. Esta comunidad biótica incluye las siguientes especies: Coast Douglas- fir, Western Hemlock, Tanoak, Pacific Madrone, y otros árboles además de una gran variedad de helechos Redwood sorrel, musgos y setas. Las secuoyas proveen un hábitat para una gran variedad de mamíferos, pájaros, reptiles y anfibios. Los troncos viejos de secuoya proveen un hábitat para el búho Spotted y amenazado a nivel federal y para el Marbled-Murrelet, especie de California en peligro de extinción.



Buena época para ver este bosque son todas. Aunque en invierno se permite observar mejor la delimitación de este bosque: los árboles caducifolios al no tener hojas hace que resalten las de este bosque.



En primer término una agalla de roble.



La parcela de secuoyas del monte Cabezón se plantó en la segunda mitad de los años cuarenta del siglo pasado. Aunque ahora pueda resultar inesperada su presencia en este ambiente costero de Cantabria, su existencia responde a las circunstancias concretas de un período histórico marcado por la intención gubernamental, en el marco de la política autárquica del régimen franquista, de restringir al máximo la dependencia exterior, y los gastos que conlleva la factura de importaciones.
El deseo de dar al monte una mayor preponderancia en tanto generador de riqueza y recursos económicos, y la opción de las plantaciones como fórmula para solucionar los problemas forestales del país es incluso anterior. Ya en 1926 la Ley del Plan General de Repoblación había recomendado especial atención a las especies de crecimiento rápido y a su localización en las provincias cantábricas, debido a la importante disponibilidad de terrenos baldíos, y a las favorables condiciones climáticas.
Las primeras plantaciones en la región, con eucalipto, aparecen en el entorno de Torrelavega, y su madera se utiliza en un principio para el entibado de minas y la construcción. La fundación de SNIACE en 1939 es resultado de una política proteccionista respecto a los productos forestales con destino al sector industrial. La localización en Torrelavega se ve favorecida por el potencial del territorio costero inmediato para el cultivo del eucalipto.



Su reproducción es asexual y sexual. Así los brotes son clones idénticos con la misma materia genómica. La producción de semillas empieza entre los 10 y 15 años de edad y frecuentemente ocurren cosechas grandes de semillas, pero la viabilidad de la semilla es baja, típicamente por debajo del 15%. Puede que la baja viabilidad sea una adaptación para desanimar a los depredadores de semillas, los cuales no quieren gastarse el tiempo buscando entre semillas barcias y comestibles. Las semillas que presentan como unas alas en su periferia, son pequeñas y ligeras, llegando a pesar entre 3,3 y 5 mg (200-300 semilla/gramo). Las alas no son efectivas para una dispersión amplia, y el viento esparce las semillas entre 60-120 metros promedio de distancia del árbol madre. El crecimiento de las plantas de semillero es muy rápido, se conocen casos árboles jóvenes que alcanzan los 20 metros de altura en 20 años.

Hyperion es el nombre dado al árbol que ahora es el ser vivo más alto del mundo. Una secuoya roja que mide 115,55 m de alto.

Este árbol, junto con otros tres que batieron la marca del Stratosphere giant (112,9 m), se encuentran en el Parque Nacional de Redwood, al norte de San Francisco, California.



La creación del Patrimonio Forestal del Estado, la constitución del Servicio de Montes en 1938, y la aprobación del Plan General de Repoblación en 1939 son algunas de las medidas adoptadas para favorecer el empeño de ampliar la superficie arbolada del país.
En el año 1942 se constituyó el Consorcio del Monte Corona con el Patrimonio Forestal del Estado, dando comienzo al proceso de ordenación del mismo. Durante tres décadas la mayor parte de los terrenos de este monte, que incluían masas de frondosas y áreas de pastizal y matorral, fueron repoblados por especies foráneas, fundamentalmente Eucalyptus globulus y Pinus radiata y de forma experimental, a modo de ensayo y por tanto en parcelas mucho más reducidas, con roble americano (Quercus rubra), castaño japonés (Castanea crenata) o abeto de Douglas (Pseudotsuga menziezii). En ese contexto se plantan las secuoyas del monte Cabezón, que perviven hoy como reflejo de aquella política forestal, de aquel momento económico, y de aquella actividad experimental a la búsqueda de las especies madereras más adaptadas a las necesidades de producción industrial.





Así, poco a poco, salimos del bosque.



Hechando una penúltima vista desde este mirador.



Luego, en la localidad de Cabezón de la Sal se presenta la ocasión de seguir viendo otros tesoros con hojas y aves. Pero eso para otra ocasión, quizás en la edición de este año de "Los 10.000 del Soplao".

11 comentarios:

  1. Aupa.

    Impresionente porte el de las secuoyas. Magnífico bosque e interesante paseo.

    Un saludo

    Gorka

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  2. Muy recomendable. Aunque de escasa superficie, su belleza es extraordinaria. La señalización es bastante deficiente, y no suele aparecer en las guias de turismo. Volveré sin lugar a dudas.

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  3. Espero visitarlo este mes, no tenía ni idea de que existiera

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    1. Anónimo, la visita merece la pena.

      Un abrazo.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. De nuevo IMPRESIONANTE!!!!!!!!!
      Lo tengo aun paso en verano y lo desconocia ,aun siendo un apasionado de los bosques
      Gracias Pedro

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    2. Pedro ya veo que somos dos apasionados de la naturaleza y de los bosques.
      Si lo tienes cerca en el veraneo, no dudes en hacerle una visita.

      Un abrazo.

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  5. No lo dudes desde San Vicente es un paseo ,esto esta junto a monte Corona?
    Un abrazo y gracias

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    1. Efectívamente.

      Una ruta, en bici, por San Vicente y el Monte Corona la tienes aquí:
      http://naturmendi.blogspot.com.es/2011/11/oyambre-parque-natural-en-btt.html

      Un abrazo.

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  6. Visto en este fin de semana ,expectacular
    Gracias

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