martes, 29 de noviembre de 2011

Ruta por las ferrerías, molinos y torres de la cuenca del río Barbadún.


"El primer atentado que sufre nuestros ríos es que no los conozcamos"

El Museo de las Encartaciones, ha organizado esta III Edición Ruta por las Ferrerías, Molinos y Torres de la cuenca del Barbadún.
La cuenca de este río, Mercadillo, Mayor o Barbadún tiene una superficie de 97km2. Siendo su cauce principal de unos 15 km hasta Mercadillo, donde se junta los ríos Goritza y el Bezi.

Parece imposible, cuando se va por carretera desde Muskiz a Sopuerta, que se pueda efectuar este recorrido prácticamente por el cauce del Río Barbadún.
Es de agradecer que el Museo de las Encartaciones, sito en la Avellaneda, organice el conocimiento de esta ruta con el conveniente apoyo logístico y además permita el visionado de las diversas ferrerias, molinos y torres que se encuentran en el recorrido, todo ello a través de los 31 km de distancia entre el comienzo y el final. 

Fuego...



...y agua.



Torres.




viernes, 18 de noviembre de 2011

Algunas imágenes de Fototrampeo.

Hace tiempo que no ponemos unas imágenes de fototrampeo. Y hablo en plural ya que es el amigo Fernando el que me las envía.
Estamos preparando un lote más elaborado y de diferentes especies ¡incluida alguna rapaz!, pero todavía no está preparado.
De momento se ponen estas pocas, sin comentarios por ser animales de sobra conocidos.
Además son aptas para todos los públicos, porque también se pondrán otras... y es que ¡como es la naturaleza!

Aquí ponemos estas imágenes que decía al principio.






miércoles, 16 de noviembre de 2011

Vuelta al Parque Natural de Oyambre en bicicleta.

Esta ruta cántabra discurre por la costa, ríos, marismas y montes del P.n. de Oyambre. Este pretencioso recorrido se realiza en bicicleta de montaña, discurriendo por pistas y carreteras de muy poco tráfico. Comienza en San Vicente de la Barquera, pasando por el cabo de Oyambre (punto más septentrional de Cantabría) y llegando a las cercanías de Comillas, bajar al Monte de la Corona, seguir por la pintoresca aldea de Caviedes, para  por fuera del Parque ir a Lamadrid y  subir a San Vicente. En total unos 45 km.

Se sale, con marea baja, de la Playa del Rosal, al otro lado de la Ría San Vicente, la localidad de San Vicente de la Barquera.



La dirección de esta circular es en el sentido de las agujas del reloj, con unos 800-900 m de desnivel positivo. Tras una subida se tiene vistas de la playa de San Vicente.



Al otro lado, una imagen constante en este tramo: la rasa y sus prados.



Lugar con una importante ganadería vacuna. Son numerosísimas las ganaderías por la que se pasan en esta ruta, siendo básicamente de producción de leche (frisona-canadiense), salvo con contadas excepciones de la todo terreno y autóctona Tudanca. Si tuviésemos rayos X en la mirada, al fondo, tras la sierra del Escudo, veríamos el valle de Cabuérniga y la localidad de donde toman el nombre de la raza este par de vacas, Tudanca.



martes, 8 de noviembre de 2011

El Bosque de Pardomino. En el tren de La Robla. (II parte).

Enclavado en el Parque Regional de Picos de Europa se encuentra el Bosque de Pardomino, es una zona de Reserva Integral, LIC y ZEPA y con las figuras de protección del Plan de Recuperación del urogallo cantábrico y del Plan de Recuperación del oso pardo.

Tras llegar en el Tren de la Robla (ver viaje aquí) y alojarme en la leonesa localidad de Boñar, doy una vuelta por el pueblo.
Y lo que más destaca en la noche, es la anacrónica e irrespetuosa luz que alumbra a la iglesia de San Pedro. Si es discutible el alumbrado de un monumento, inadmisible es la forma en que se realiza este: focos en la Plaza del Negrillón, a ras de suelo y alumbrando verticalmente a la iglesia y al cielo. Todo un ejemplo, evitable, de contaminación lumínica. ¡Como si no fuera bonito el cielo leones y esta iglesia, sin necesidad de luz!

Hablando del Negrillón de Boñar, aquí le pongo una foto. La iglesia la tengo a la espada.
Una pena que a principios de 1980 y durante una década este negrillo, olmo común (Ulmus minor), de unos 450 años pereciera por mor de la grafiosis. Desgraciadamente los diversos tratamientos no hicieron efecto y este es el estado que presenta en la actualidad.



Tomando un café en el, valga la redundancia, Café Central, su propietario y alcalde de Boñar me pasa al comedor del local para enseñarme una serie de fotos de cuando este árbol, símbolo de la localidad y que aparece en el escudo, presentaba un aspecto impecable.



También me cuenta la historia del último oso cazado en esta tierra a principios de los 60 del siglo pasado. Se trataba de un oso herido, al parecer peligroso y que bajaba al pueblo, por lo que hubo de hacerse una batida para cazarle. Otro paisano me decía que el animal lanzaba unas piedras considerables y a gran distancia.



La idea es hacer un recorrido por el Bosque de Pardomino o Monte de los 365 Valles de unos 30 km, pasando por varias cimas. Para acudir a este bosque es preciso tener la autorización de la Junta de Castilla y León. Autorización que desde Medio Ambiente se concede, previa solicitud.
Ello por ser zona osera y necesitar, si cabe, más protección.
Para hacer la ruta y coger el tren de regreso, debía de madrugar. Pero no fue el caso: una lluvia intensa e incesante durante toda la noche, me hizo presagiar lo que se confirmó durante el día: ¡que no paró de llover! y encima con niebla, lo del fuerte viento no me importó.
Así que hubo que cambiar de planes. Desayunando sin prisa vi que la ruta que tenía en el GPS, por su parte alta no me valía. No era cuestión de andar por las nubes, para eso no necesito mucho, así que utilicé la mitad del recorrido la que discurría por la parte más baja. Así hice una ruta circular de radio igual a cero, es decir vine por donde fui.

A partir de aquí, tras ese merendero con chopos, existe una cadena en el camino para evitar el paso de vehículos.



En los sitios menos expuestos al viento, los álamos aun presenta hojas.



domingo, 6 de noviembre de 2011

Viaje en el Tren de La Robla al Bosque de Pardomino. (I parte).

El Ferrocarril de La Robla constituye la línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 km, comprendida entre La Robla (León) y Bilbao (Vizcaya), en España.
Su tramo principal, entre La Robla y Valmaseda, fue inaugurado el 11 de agosto de 1894. Su objetivo principal era acercar la importante producción carbonífera de las cuencas mineras leonesa y palentina a su consumo en la poderosa industria siderúrgica de Vizcaya.
Su recorrido atraviesa las provincias de León, Palencia, Cantabria, Burgos y Vizcaya, y debido a su influencia económica y social a lo largo de más de un siglo es considerado uno de los ferrocarriles más emblemáticos de España.

Así comienza la excelente página que Wikipedía dedica al Ferrocarril de La Robla. Añadiría que desde una mirada naturalista y paisajista, a nivel europeo estará en consonacia con la largura de su trayecto.

Este medio de transporte he utilizado en repetidas ocasiones, en particular y en general los ferrocarriles de vía estrecha y en esta ocasión lo he utilizado para acercarme a otra joya: el Bosque de Pardomino en la provincia de León. Espacio que pertenece a la Red Natura 2000 (LIC y ZEPA) y con las figuras de protección del Plan de Recuperación del urogallo cantábrico y del plan de recuperación del oso pardo.
(Aquí, la II parte: Bosque de Pardomino).

Para ello se hace el trayecto Bilbao-Boñar. Comenzando desde la estación de Santander, y ello porque en 1902 se alargó el trayecto desde Balmasea a Bilbao.



En el interior de la estación se tomará, de los tres, el de la derecha.



Es el día de Todos los Santos y el tren lo toma muy poca gente. Parece que es invariable, siempre que monto, el trato coloquial y afable que tiene el interventor con los viajeros, en especial con los asiduos. Así a las otras dos personas que van en el vagón les pregunta por las vacaciones y por la estancia en Andorra. Vamos como de la casa.
Los primeros kilómetros son muy conocidos, así que pocas fotos.
El paisaje fluye a través de las ventanas como si de una proyección cinematográfica se tratase.



Entramos en el Valle de Mena, al comienzo el Diente del Ahorcado.