viernes, 22 de julio de 2011

Bibliografía de viajes a caballo

Libros de viajes a caballo en idioma castellano hay pocos, muy pocos. Creo que se pueden contar con los dedos de las manos.
Pongo y comento algunos títulos que tengo en casa, probablemete existen otros, pero ni mirando por internet he podido dar con ellos.
En el idioma ingles el panorama cambia, existen más obras y un buen recopilatorio en la página de The Long Riders.

En castellano los títulos que pongo son los siguientes.


MANCHA Y GATO . Los dos caballos criollos en su viaje por las tres Américas.
Aimé Felix Tschiffley
Emecé Editores S.A. - Buenos Aires 1944.

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Aimé Felix Tschiffley, maestro suizo, sin tener ningún conocimiento de caballos y aprendiendo a montar poco antes de su viaje, tuvo a los 29 años de edad la idea de hacer un viaje a caballo desde Buenos Aires en Argentina hasta Washington D.C. en USA, recorriendo 16000 km entre los años 1925 y 1928.

Para ello empleó dos caballos de raza criolla:Mancha un pinto con manchas rojas y blancas de 16 años y Gato de color gateado 15 años de edad y mejor carácter.

Recibidos como auténticos hereoes en las dos ciudades, Tschiffely escribió este libro considerado como el relato de viaje a caballo más importante del siglo XX e inspirador de muchos jinetes que le sucedieron.

Gato falleció con treinta y seis años en 1944 y Mancha el día de Navidad de 1947 a los cuarenta años. Tschiffley con sesenta y tres años falleció en 1954.

El libro, en castellano cuesta obtenerle.

Por cierto, me llamó la atención el relato de efectos paranormales vistos y narrados por el autor sin concederle ninguna importancia, lo que actualmente se vienen llamando "luminarias".
Escribió otra serie de libros, incluido su viaje por Inglaterra.


DE RONDA A LAS ALPUJARRAS.
Alastair Boyd.
Editorial La Serranía 2007

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Alastair Bloyd, ingles nacido en 1927 llegó a España en 1957, concretamente a Ronda. Allí dió clases de idiomas y En 1966-1967 hizo el viaje a caballo que se relata en el libro.

Me permito copiar la figura de quién fue Boyd, sin poder citar el origen ya que al estar tan difundida en la red, verdaderamente desconozco su autoría.

Lo de este señor era de quitarse el sombrero:

"Ayer recibí una llamada de James, hijo de Alastair Boyd. Se me hizo un gran nudo en la garganta y me invadió una profunda rabia y tristeza al saber que su padre había fallecido. Moría un hombre bueno, luchador y defensor a ultranza de lo más sagrado que tiene la Serranía de Ronda: su medio natural. Alastair Boyd había luchado durante años por la depuración y la recuperación de los ríos Guadalevín y Guadiaro, llevando esa lucha a las instituciones europeas donde su voz tenía cierto peso. Luchó también por defender los valores naturales de la Serranía en el turbio tema de Merinos, siendo una de las víctimas con la que más se ensañaron unos promotores inmobiliarios sin escrúpulos que lo acosaron e intimidaron hasta el punto de exigirle en los tribunales 22 millones de euros por sus declaraciones en la prensa inglesa. Esa lucha en los tribunales le dio finalmente la razón a Alastair, como no podía ser de otra manera, pero mientras tanto, su salud se vio seriamente afectada.

Ese golpe le sobrevino hace un par de años, cuando Alastair Boyd contaba con 79, y significó un mazazo para él y para su salud. Por aquella época, y con el empujón definitivo de Juan Terroba, otro defensor incansable de los valores naturales de esta bendita tierra, que nos habló de lo mal que lo estaba pasando Alastair, publicamos su primer libro en castellano, De Ronda a las Alpujarras. Viajes a caballo en los sesenta por el sur de España, que era la traducción y adaptación al castellano de su ya clásico The Road from Ronda.
En este libro, Mister Boyd, que era como todos conocíamos a Alastair, hacía una descripción asombrosa sobre la Ronda de los años 60, una radiografía perfecta de la sociedad de esta ciudad, según me confirmaron muchos de los que vivieron en Ronda en aquella época, aunque algunas esferas de poder no salieran muy bien paradas. Como su mismo autor nos contaba, este libro nos sumerge en la Andalucía de vísperas de la revolución del consumismo. Los viajes narrados se llevaron a cabo entre los años 1965 y 1967 y todos ellos fueron realizados a caballo. La carencia casi absoluta de desarrollo en el interior del país garantizó la conservación de la mayoría de las cañadas reales, los antiguos caminos de ganaderos y arrieros. Apenas existía el alambrado de terrenos privados y con frecuencia se podía cabalgar un día entero sin apenas tocar una carretera asfaltada. Sin embargo, aquellos fueron los últimos años en que se podía viajar de este modo en la confianza de que se encontraría posada y forraje para los animales en cualquier pueblo donde se pernoctara. Cambios inmensos se vislumbraban, pues la mayoría de esas primitivas hospederías con sus amplias cuadras estaban a punto de cerrar sus puertas para siempre. Podríamos decir que Alastair Boyd ha sido el último viajero romántico de la Serranía de Ronda y, posiblemente, de Andalucía. Llegó a tener amistad con Gerald Brenan y se podría afirmar que Boyd ha sido para la Serranía de Ronda lo que Brenan para las Alpujarras.

Fue una época también en la que el turismo iba en aumento, aunque se limitaba casi exclusivamente a las ciudades monumentales y a las costas. La Costa del Sol comenzaba a extenderse desde la playa hacia las faldas de las sierras, pero Marbella conservaba todavía las características de un pueblo español con cierto encanto.

Ronda, con sus dos estrellas en la guía Michelín, siempre había atraído a cierta clase de turista, sobre todo gente seria que llegaba en tren o en coche propio, por lo general provista de la clásica guía y libros sobre botánica de la región o la arquitectura árabe. Los autocares de los turoperadores no se habían asomado todavía; la entonces peligrosa carretera que une Ronda con San Pedro de Alcántara servía de protección contra la invasión del turismo transitorio de un día.

Los residentes extranjeros eran escasos y estaban muy esparcidos. El autor conocía a todos los que vivían en un radio de treinta kilómetros alrededor de Ronda. En su viaje desde Ronda a tierras de Almería y Granada se encontró a un solo extranjero en todo un mes. En aquel entonces existía cierta competencia entre los que viajaban en busca de la vieja España, pues todos se sentían exploradores y cada uno quería descubrir el tesoro por su propia cuenta.

Nos encontrábamos, sin duda, ante una obra maestra de la literatura de viajes que había esperado 40 años para ver la luz en castellano y que nos muestra cómo era el sur de España hace 40 años, cuando aún se podía atravesar toda Andalucía sin pisar asfalto y sin encontrar alambradas durante días"

Más claro y mejor dicho no se puede decir. Insisto y lamento no poder especificar al autor de la reseña.

jueves, 14 de julio de 2011

Ría de Barbadun

Como este fin de semana ha hecho mal tiempo se aprovecha para ir a la playa.

Concretamente a la playa de La Arena, en los municipios bizkainos de Zierbena y Muskiz. La excusa es poder visitar el LIC (Lugar de importancia Comunitaria) del espacio "Ría de Barbadun". Por disposición legal artículo 4 de la Directiva 92/43/CE de Hábitas y de los artículos 45 y 46 de la Ley 42/07 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, que establecen que se deben de declarar los LIC como Zonas Especiales de Conservación (aumentando de esta manera su protección) es por lo que se está gestionando actualmente este LIC para su conversión a ZEC.

Esta ZEC está prevista que aumente a 72 ha, con un estuario que se amplia hasta casi 3 km y con 12 hábitas de interés Comunitario.

El cauce principal del río Barbadun se forma a la altura del Arenao, producto de la confluencia de varios arroyos, a partir de aquí será de una longitud de unos 15 km.

Unas imágnes del estuario.

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Dunas.

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Flora.

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lunes, 4 de julio de 2011

Caballito del diablo. Cuatro diferencias.

Unas fotos sacadas de este caballito del diablo, Coenagrion mercuriale.
Muchas veces vemos libélulas y caballitos del diablo y... nos parecen "iguales", cuando las diferencias son notables.
Siguiéndo la sitemática clasica de estos insectos, en el orden de los odonatos podemos distinguir los subordenes zigoptero y anisóptero.

Al zigoptero pertenecen los "caballitos del diablo".
Al anisoptero lo que coloquialmente se llaman "libélulas".

Como digo unas fotos del Coenagrion mercuriale.

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Este insecto, de la familia coenagrionidae, de cuerpo delgado y longitud de unos 4 cm, se presenta en cursos de aguas escasas y soleadas.

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